MARIO GALANO UNA VIDA DEDICADA A LA PESCA.

Mario Galano, delegado de Mar del Plata del Centro de Patrones y Oficiales Fluviales de Pesca y Cabotaje recibió al equipo de prensa del Centro de Patrones en la sede de la calle 12 de octubre de esa ciudad para dialogar sobre su vida vinculada a la pesca y su trabajo defendiendo los derechos de los trabajadores del sector.

Su llegada a Mar del Plata.

“Llegue a Mar del Plata en la década del 40. Después de la guerra los italianos vinieron escapándole al hambre de Europa y llegaron acá gente que sabía pescar y aprendices y se acomodaron al puerto que hicieron (el de mar del Plata) y empezaron a trabajar algunos con lanchitas a vela, otras a motor de dos tiempos que eran motores ingleses y así empezó la pesca en Mar del Plata”.

El trabajo en el Puerto.

“Hace 40 o 50 años los pescados arrimaban a la costa, tanto anchoítas, caballa con temporadas largas que comenzaban en septiembre y terminaban en mayo, o en cambio son muy cortas porque se pesca lo mismo y más rápido e incluso llegan los pescados en mejores condiciones”.

“En Mar del Plata teníamos 30 conserveras y las calles del puerto estaban llenas de cascaras de mejillones y se pescaba el mejillón, se envasaba y se exportaba. Todo ese trabajo se fue perdiendo porque se empezó con el fileteado y al mismo tiempo se fue renovando la flota”.

Trabajo para todos.

“Por esa época había un trabajo excepcional con tanta producción de pescado que no dábamos abasto para trabajarla y elaborarla como se pretendía comer en Argentina y ya desde ese tiempo teníamos el problema que Argentina no era comedora de pescado. Hoy sigue siendo el país de Sudamérica o el mundo que más pescado pesca y menos consume”.

“Exportábamos pescado”.

“Con este panorama teníamos que llevas pescado a Brasil a lo largo de siete u ochos años yendo y viniendo. Paralelamente se empezaron a modernizar las plantas fileteras y se empezó a congelar de otra manera y así se pudo llegar a exportar a Europa”.

Los saladeros.

“Los saladeros ocupaban la fase primordial de la anchoíta porque se salaban. La anchoíta es tan importante como el langostino en Europa y en Estados Unidos. En cada casa teníamos un saladero porque se salaba el pescado y se fileteaba a mano. Había que estar 15 horas parado sacándole el filete a la anchoíta para dejar el espinazo”

“Primero se exportaba entera con bordolesa de 40 o 50 kilos, depende de cómo quería el europeo, pero después como siempre está el pícaro en vez de mandar anchoítas mandaba mucha sal entonces se dejo de exportar”.

Fabricas conserveras.

“Las fabricas conserveras se fueron apagando porque el auge de la merluza lo opaco. Estos lugares daban muchas fuentes de trabajo. Actualmente quedan 3 o 4 (La Campagnola, Pennisi, y alguna más). El resto desaparecieron por nuestra economía, por la gran invasión de los 90 de todo producto taiwanés, portorriqueño, de todo centro américa”.

La pesca del bonito.

“Pescábamos el bonito que era un remanente que después de la temporada se iba a pescar tanto con la lancha como con el barco con un espinel y se hacía a mano hasta que el año 72 vino una red de Perú y se implementó la red de cerco”.

Los amigos.

Mis amigos fueron muchos. Hace poco hablando con un amigo que es capitán y me enseño esta profesión me dijo vamos a pescar el bonito de vuelta y le dije Turi no tenemos soldados. Estamos vos y yo. Nos falta la gente joven.

Turi hizo de su vida una belleza porque hizo grandes amigos y es un gran profesional de primera. No debe haber un profesional en mar del Plata como él.

 

Marcelo Muchi para el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo.