Un nuevo intento de modificar el “Régimen para la Navegación y Comercio de Cabotaje Nacional”, flexibilizando la utilización de banderas extranjeras en aguas nacionales, pone en grave peligro el trabajo argentino, la soberanía nacional y la protección de nuestros recursos naturales. Desde el Centro de Patrones y Oficiales Fluviales, de Pesca y de Cabotaje Marítimo, rechazamos categóricamente la propuesta impulsada por los legisladores nacionales Diógenes González, Guillermo Agüero y Darío Schneider.
Bajo los argumentos de «eficiencia logística» y «competitividad de las economías regionales», y fundamentando erróneamente que hoy no existe «la necesidad de consolidar capacidades propias de transporte», este proyecto intenta entregar la Reserva de Cabotaje a flotas extranjeras. Esto generaría una competencia desleal contra el capital y el trabajo argentino, provocando la debacle definitiva del sistema fluvial nacional.
Ante el preocupante desconocimiento de los legisladores, es imperativo aclarar que la Marina Mercante es una industria multiplicadora: por cada trabajador embarcado, se generan seis puestos de trabajo en tierra. En una Argentina que necesita una reactivación industrial urgente, nuestro sector debería ser visto como un aliado estratégico y no como un obstáculo a desregular.
La falta de protección sobre un sector ya castigado solo profundizará el desempleo y la destrucción de una actividad profesional altamente calificada. Por ello, exhortamos a los Legisladores de la Nación a repensar a la Marina Mercante como el motor de la reactivación económica y la generación de empleo genuino.
Es momento de apostar por el progreso de la Argentina volviendo a ser líderes en el transporte marítimo y fluvial, defendiendo lo que es nuestro.
